Miradas furtivas que hacían brillar los ojos.
Caricias con las que me hacías estremecer.
Sonrisas disimuladas que despertaban el alma.
Palabras disfrazas de cosas sin sentido, pero que realmente lo tenían todo.
Besos a escondidas, que escondían, ahora escondidos en algún lugar de mi recuerdo.
Amor encubierto.
Lágrimas amargas, que antes no amargaban, que ahora no dejan de aflorar en cada momento.
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Si lloras mucho al final se te ponen las mejillas en carne viva.
ResponderEliminarBeso :)
Los cuentos hablan de lágrimas, ¿Y dónde están las sonrisas?
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